HOMENAJES, CELEBRACIONES, MIGUEL GRAU Y ALDO MARIÁTEGUI
Rodolfo Sánchez Aizcorve
En estos días ha habido una polémica en torno a Grau y el 8 de octubre a raíz de la columna de Aldo Mariátegui titulada “Psicología derrotista”. Para comenzar, comparto con muchos de los que han opinado en estos días en el sentido de que Aldo Mariátegui ha confundido “celebración” con “homenaje”, que es lo que realmente se realiza todos los 8 de octubre en honor al almirante Miguel Grau. Las derrotas como tales no se celebran, y el propio Mariátegui, sin darse cuenta, nos da la pista cuando al referirse a Bolognesi dice que “nadie niega la inmensa grandeza de Bolognesi en Arica, pero fue un incidente bélico muy menor…”; precisamente, porque no es la batalla en sí lo que importa, sino la disposición tanto de Grau como de Bolognesi de luchar hasta el sacrificio personal aun a sabiendas de que las fuerzas enemigas eran superiores en todo sentido; eso es lo relevante, y los homenajes pretenden recordarnos que hubo peruanos que dieron la vida luchando por su patria, aunque sea difícil creerlo en la actualidad.
El propio Manuel Gonzalez Prada, poco después de la guerra y con la amargura de la derrota encima, sacó una lección optimista del sacrificio de Grau y Bolognesi: “En el grotesco y sombrío drama de la derrota, surgieron de cuando en cuando figuras luminosas y simpáticas. La guerra, con todos sus males, nos hizo el bien de probar que todavía sabemos engendrar hombres de temple viril.”
De allí la importancia de los homenajes a Grau y Bolognesi. Sin embargo de lo dicho, o quizás por lo mismo, hay que reconocer lo que sostiene el propio Basadre: el daño más profundo y duradero que nos dejó la derrota en la guerra con Chile no fue material, sino sobre todo, moral, es decir, un duro golpe a la autoestima del país que se prolonga hasta la actualidad.





